lunes, 26 de noviembre de 2012

Vacunación de los gatitos

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La vacunación es la única vía de prevención de ciertas enfermedades durante los primeros meses de vida y aunque, una vez adulto, nuestro gato no tenga acceso al exterior, también necesita la protección de las vacunas.

Desde que el gato nace y entra en contacto con el mundo exterior, su organismo pone en funcionamiento todos los recursos para protegerse de las agresiones externas. En unas ocasiones la piel y el pelo, en otras las diversas células especializadas y en general el sistema inmunitario del gatito procuran que los microorganismos patógenos presentes en el entorno no lleguen a colonizar su organismo.

Las primeras defensas específicas del gatito proceden de la madre, ya que durante los primeros días el amamantamiento no sólo provee de los nutrientes necesarios al nuevo animal, sino que en el calostro, primera leche materna, encontramos las defensas necesarias para que el gatito pase los primeros 30 a 40 días de vida suficientemente protegido.

Pero, ¿qué pasa después? Al pasar este tiempo de protección, el gatito necesita la protección mediante las vacunas, para lo que debemos acudir al veterinario sobre los 40-45 días de edad. En primer lugar, el veterinario realizará una valoración completa del estado general del animal y confirmará la ausencia de parásitos en las heces mediante un sencillo análisis coprológico, cuyos resultados determinarán la aplicación de un tratamiento antiparasitario u otro. La siguiente acción estará encaminada a diagnosticar el posible contacto del animal con dos peligrosas enfermedades: la leucemia y la inmunodeficiencia felina. Es importante realizar estas pruebas de forma previa a la vacunación para que todo el proceso sea correcto y efectivo.

En el caso de que dichas pruebas sean negativas, es decir, que nuestro gatito no ha tenido contacto con las enfermedades citadas, comenzará el proceso de vacunación, que dependerá del criterio del veterinario. En general, las vacunas utilizadas más comúnmente son la trivalente felina (panleucopenia, rinotraqueítis y calicivirus) y la leucemia felina; en ambos casos se pondrán dos dosis de cada vacuna con unos intervalos de tiempo entre ellas para reforzar la inmunidad.

A partir de este momento el veterinario nos sugerirá que también protejamos a nuestro gato contra otras enfermedades mediante las vacunas: la rabia, la peritonitis infecciosa felina (PIF)...

Tras una correcta pauta de vacunación supervisada por el veterinario, nuestro gatito tendrá unas defensas capaces de enfrentarse a las enfermedades producidas por los microorganismos presentes en las vacunas, pero esta inmunidad no es eterna. Por esta razón, cada año debemos acudir a la clínica veterinaria para que el profesional administre una dosis de recuerdo de cada tipo de vacuna utilizada durante la etapa de cachorro, lo que debe hacerse durante toda la vida del animal.

Es un error frecuente entre los propietarios de felinos pensar que el gato no necesita la vacunación como sus amigos los perros -cuyos propietarios no se cuestionan esta práctica- al creer que por no salir de casa están libren de peligro. Sin embargo, ¿saben ustedes que los agentes infecciosos que les provocan graves enfermedades pueden ser transportados por la ropa y el calzado del propietario? ¿Tienen ustedes claro que los contactos esporádicos de su mascota con otros animales durante fines de semana, veraneos, salidas al patio y a los tejados pueden acarrearle graves enfermedades?

Si a la duda y al desconocimiento le sumamos la dificultad que suele suponer llevarlo al veterinario (sale pocas veces y ello le provoca estrés y "malhumor" en cada salida), tendremos como resultado un gato sin protección y en grave riesgo sanitario.

Por todo ello, podemos concluir que la vacunación es fundamental como medida preventiva ante las enfermedades y que lo más correcto sería aplicar un plan de vacunación a cada gato según su estilo de vida (interior, exterior, campo...).

Asimismo, debemos recordar que para vacunar a un animal, éste debe gozar de un perfecto estado de salud, para lo que es fundamental una adecuada alimentación, dado que su sistema inmunitario necesita un correcto aporte de nutrientes para estar en condiciones adecuadas y las vacunas sean plenamente efectivas. A este respecto, los alimentos para gatitos de Royal Canin incorporan el “Inmunity Booster”, un complejo compuesto de vitaminas E y C, taurina, luteína y manano-oligosacáridos, cuya función es mejorar la respuesta ante las vacunas de los felinos más jóvenes y reforzar sus defensas naturales.

ENFERMEDADES FELINAS QUE TIENEN VACUNA

Panleucopenia: Una de las enfermedades que integra la vacuna trivalente de los gatos. Es una enfermedad producida por un parvovirus.
Rinotraqueítis: Otra de las enfermedades que componen el trío de la vacuna trivalente. Enfermedad provocada por un herpesvirus
Calicivirosis: La tercera de las enfermedades que componen la vacuna trivalente. Enfermedad causada por un picornavirus.
Leucemia: Enfermedad muy grave y especialmente contagiosa para nuestros gatos causada por un reovirus.
Rabia: Enfermedad vírica popularmente conocida que se transmite por la saliva inoculada tras la mordedura de un animal infectado.
Peritonitis infecciosa: Enfermedad provocada por un coronavirus que afecta principalmente a animales jóvenes, con una mayor incidencia en otoño y en invierno.

Alergias más frecuentes en gatos

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Cada vez más nos encontramos con felinos sensibles al contacto de su organismo con determinados elementos: polen, polvo, picaduras de insectos, alimentos e incluso a componentes de su propio organismo.

El nombre científico para todos estos potenciales productores de reacciones alérgicas los denominaremos ALÉRGENOS o, más técnicamente, ANTÍGENOS.

Las alergias son alteraciones frecuentes para las que no existen reglas: No todos los gatos las padecen; no todos los que sufren de alergia la tienen a las mismas cosas, no todos los que tienen alergia a un mismo alérgeno presentan los mismos síntomas. Es decir, son casi un misterio...

Existen cuatro grandes grupos para clasificar las reacciones alérgicas, pero las más frecuentes son las que se encuentran dentro del grupo conocido como: Hipersensibilidad tipo I.

Las reacciones alérgicas de Hipersensibilidad de tipo I aparecen inmediatamente después del contacto del animal con el alérgeno que, en este caso son, principalmente, las mordeduras o picaduras de parásitos y el contacto con diversos tipos de polen.
Veamos cuáles son las más importantes:

Anafilaxia: Reacción  generalizada que se presenta a los pocos minutos de la entrada en el torrente sanguíneo del animal del producto causante. Los alérgenos que pueden causar este tipo de alergia son, principalmente, las vacunas, determinados fármacos, picaduras de insectos, determinados alimentos,  pólenes, mohos, etc.
Son procesos que cursan con nauseas, vómitos, diarrea, frío, palidez de mucosas, taquicardia, taquipnea (respiración acelerada) y en algunos casos, la muerte.
Si el animal sobrevive más de cinco minutos, también puede aparecer hipersalivación y defecación.
Suele ser habitual la presencia de efectos localizados como edema en la cara y ojos (edema facioconjuntival o “cara de boxeador”) y reacciones urticarias (ronchas).
En casos graves el tratamiento ha de ser inmediato, y se hace necesaria la aplicación de respiración asistida y tratamiento farmacológico urgente, aunque también existen formas leves que no requieren tratamiento y en las que desaparecen los síntomas entre una a seis horas.

Rinitis alérgica: aunque no es de presentación frecuente, suele producirse por inhalación de alérgenos como polen, caspa, polvo, mohos, humo de tabaco, etc.
El síntoma principal es el estornudo. No es un proceso grave.

Asma bronquial: Se trata de ataques de leves a graves con “silbidos respiratorios”, tos, dificultad respiratoria (disnea), respiración con boca abierta, cianosis (color azulado de las mucosas), comportamiento frenético y, en algunos casos, la muerte.
Es más frecuente en verano y tras el ejercicio.
En casos graves el gato puede morir sin dar tiempo a aplicar ningún tratamiento.

Atopia: También llamada dermatitis alérgica inhalante o eczema alérgico. Es una reacción del organismo que suele desencadenarse ante la exposición del animal a determinados alérgenos ambientales: polen o polvo, por ejemplo.
El gato siente picor intenso y suele aparecer entre los 12 y los 36 meses de edad y rara vez tras los siete años de edad.
Los síntomas pueden ser estacionales o pueden aparecer durante todo el año. Afecta a casi todo tipo de razas y más en hembras.
El tratamiento consiste en eliminar (o evitar en lo posible) el contacto con el alérgeno y  aplicar los fármacos pertinentes (corticoides).

Como ocurre en las personas, las alergias son enfermedades cada vez más frecuentes en nuestros gatos y muchas veces lo más complicado es saber cuál es el agente causante.

El estreñimiento en gatos

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Estamos ante uno de los problemas más frecuentes en los felinos, una situación que dificulta, por diversas razones, la expulsión normal de las heces, y que a veces es causante de alteraciones en el comportamiento higiénico del animal.

El estreñimiento se evidencia cuando nuestro gato no presenta una rutina normal, periódica, en la emisión de heces, pudiendo estar acompañada esta manifestación de unas heces de consistencia muy dura y seca.

Las causas pueden ser anatómicas, alimenticias, del entorno (estrés), patológicas, por el uso de determinados fármacos o por una combinación de varias de ellas. Tampoco debemos olvidarnos que las alteraciones de comportamiento que provoca la ingestión de cuerpos extraños o el atusado (lamido) excesivo, con el consiguiente aumento en la ingestión de pelo, también es una importante razón para la aparición de este problema.

La dificultad para defecar provoca no sólo malestar físico en el animal, sino, como ya hemos comentado, una alteración en su comportamiento higiénico normal. No es extraño que estos felinos depositen sus heces fuera de la bandeja por relacionar ésta con el dolor o molestia que les provoca intentar defecar dentro de la misma. En otras ocasiones, como en los estreñimientos debidos a dolores osteoarticulares (animales mayores, principalmente) las heces suelen observarse en el entorno cercano a la bandeja, donde a veces las expulsa tras el esfuerzo inicial dentro del lecho absorbente.

En otro tipo de problemas, como dietas con inadecuado porcentaje de fibra, problemas obstructivos, etc., las defecaciones se hacen infrecuentes debido a la ralentización del tránsito normal del intestino.
También en animales sedentarios, con escaso juego/ejercicio, la posibilidad de aparición de estreñimiento aumenta. Un gato que realiza  ejercicio diariamente tendrá facilitadas sus visitas a la bandeja; el escaso ejercicio provoca una “desaceleración” del tránsito intestinal, del movimiento de las heces hacia el exterior, por lo que nunca debemos dejar de ofrecer suficiente juego para evitar este y otros problemas.

La disminución de la movilidad intestinal provoca en muchos casos la formación de heces más voluminosas, que, a su vez, serán mucho más complicadas de expulsar.
Es importante distinguir las dificultades para defecar con los problemas urinarios. No es extraño pensar que el gato no puede orinar (Síndrome urológico felino), cuando, en realidad el problema es que no puede defecar. Estas patologías comparten las manifestaciones iniciales, por lo que, ante la duda, es imprescindible acudir cuanto antes al profesional.

Las bolas de pelo, originadas por la ingestión del pelo en el atusado diario, también pueden ser una causa de estreñimiento (consultar la sección “guapo y en forma” de esta revista).

El estreñimiento inadecuadamente manejado puede convertirse en un problema crónico. En animales de más edad existe una mayor predisposición a la presentación de este tipo de problema por lo que, desde que el animal es cachorro, hasta que se convierte en senior, debemos estar siempre alertas a las visitas de nuestro gato a su bandeja de arena.

Los problemas crónicos se previenen con ejercicio diario, una adecuada alimentación (con el porcentaje de fibra correcto) y la observación diaria de la bandeja y costumbres de eliminación del animal. En este último punto debemos tener muy presente que a muchos felinos no les gusta que les observen en momentos “tan íntimos”, por lo que, al menos, deberemos asegurarnos de que ha sido capaz de dejar sus excrementos en la arena.

Este control se dificulta en el caso de varios felinos en el hogar, situación que deberá mantenernos más alerta para localizar un posible problema. Si es posible, por espacio en el hogar, conseguiremos prevenir problemas y controlar las defecaciones con más de una bandeja de lecho absorbente.

Finalmente debemos tener muy presente, debemos insistir, que la alimentación adecuada es uno de los pilares para prevenir el problema del estreñimiento; existen, aparte de alimentos para animales sanos que proporcionan los nutrientes adecuados, dietas específicas que ayudan a corregir el estreñimiento. Y no olvidemos que el uso adecuado de alimentación húmeda también beneficia en la prevención de tan engorroso proceso.

¡Vuelven las bolas de pelo!

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Hablar de gatos es hablar de la posibilidad de que, en algún momento de su vida, puedan llegar a padecer los efectos de las bolas de pelo.
Pero, para alegría del felino, y para tranquilidad del propietario, con unos sencillos pasos, este grave problema puede evitarse.

El que tiene un gato seguro que ya ha pasado por el susto de ver al animal intentando expulsar de su interior, vía oral, algo que incomoda de forma importante lo más hondo de sus entrañas. La primera vez que lo vemos suele impactarnos… ¿estará vomitando?, ¿se estará liberando da algún ente maligno mediante un “auto exorcismo”?

Los que llevan poco tiempo con gatos, si han visto la primera película de Shrek, habrán podido disfrutar con una divertida escena en la que el gato (felicitaciones a los dibujantes y guionistas del film, sin duda, conocen a los gatos) aparece intentando expulsar una bola de pelo del interior de su aparato digestivo.

Tras el esfuerzo por expulsar el piloso y compacto material, se pueden dar dos situaciones:

- Que consiga expulsarla… todo queda en un susto que debemos prevenir.
- Que no consiga expulsarla y que a veces incluso tengamos que recurrir a las hábiles manos quirúrgicas del veterinario.

Los felinos tienen una gran capacidad para expulsar, mediante el vómito, los materiales pilosos y de otro tipo, pensemos que estos animales, en libertad, consumían otros animales, animales con pelos, con plumas… “productos” de difícil o imposible digestión y que en muchas ocasiones eran los principales causantes de esos tremendos atascos y sus consecuentes vómitos.

Nuestros felinos domésticos no tienen que expulsar ningún residuo “indigestible” procedentes de la alimentación, ya que los alimentos comerciales no contienen nada que pueda provocar el problema… ¡¡todo lo contrario!! Pero sí esos pelos que ingieren con el atusado diario, sobre todo en época de muda, que en España se extiende desde marzo-abril hasta el verano, debido al calor.

Si seguimos al pie de la letra los siguientes puntos, conseguiremos reducir al máximo este problema tan felino:

1. Minimizar la ingestión de pelo es sencillo, pero “demasiado rutinario” para el propietario. Con un buen cepillado diario arrastramos una gran cantidad de pelo, pelo que jamás entrará en su aparato digestivo… ¿Por qué?... obvio, está en el cepillo.

2. Malta: existen muchas presentaciones de este producto (jarabe, pasta) que, administrado de forma habitual, facilita el tránsito de las bolas de pelo. En ejemplares de pelo corto será suficiente con una o dos dosis semanales y en los de pelo largo entre dos y tres por semana.

3. Hierba gatera: Instintivamente los gatos comen plantas, prefiriendo las de hojas largas y estrechas, como las del césped o las populares “cintas”, aunque puestos a morder no le hacen ascos a nada. La función de este instinto “vegetariano” ha sido muy debatida. Se han propuesto teorías, desde la absorción de vitaminas hasta la eliminación de lombrices intestinales, arrastradas por el “bolo” que forma la fibra de las plantas. Al ingerir las hojas, la parte fibrosa de las mismas ayudará a eliminar los pelos envolviéndolos y arrastrándolos al exterior (mediante el vómito, inducido por la ingesta de plantas, o por las heces)
Si nuestro gato es del tipo “corta césped”, especialista en masticar todas las plantas de interior, podemos suministrarle materia prima en forma de “hierba gatera”, pero no como único método preventivo, sino como uno más, y para complacer su atracción por los vegetales; podemos adquirirla ya preparada en forma de bandejas de tierra con semillas de gramíneas que, tras ser regada durante dos o tres días, aparecerán los apetitosos brotes tiernos, que harán las delicias de nuestros gatos “vegetarianos”.

4. Alimentos específicos: existen alimentos perfectamente equilibrados que, además de aportar todos los nutrientes necesarios, están especializados en ayudar a la eliminación del pelo ingerido, debido a su contenido en fibra y a su especial composición. Utilizando estos alimentos durante el periodo de muda o, durante todo el año, facilitaremos el tránsito de las aglomeraciones de pelo en el aparato digestivo.

Higiene del gato

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Aunque aún no me has dicho nada, sospecho que hoy me vas a dar un baño. Lo único que me gustaría entender es: ¿por qué tanta insistencia con la higiene del gato? Sabes que los gatos somos muy limpios y que diariamente nos aseamos usando las patas y la lengua.

En fin, como sé que lo haces por mi bien y me siento muy mimado, acepto el baño y el ritual al que siempre me sometes

Lo primero que me revisas son los ojos y al ver que todo se encuentra bien y que ninguna legaña invade mi campo ocular, prosigues con el ritual.

Lo segundo que me revisas son los dientes. No puedo decir que tengo el mejor aliento del mundo, pero igual insistes con tu revisión. Recuerda que a ninguno de los dos nos gusta ir al dentista, así que no se te ocurra limpiarme los dientes con esas técnicas nuevas de ultrasonido, eso es demasiado para mí. Si para no ir al dentista debo soportar que me cepilles los dientes tú mismo de vez en cuando, pues acepto el trato.

Lo tercero son las orejas. Es importante tenerlas limpia y por ello utilizas un limpiador aplicado con un algodoncito.

Por último, y para finalizar el ritual de limpieza, tenemos las uñas. Aquí si debo tener cuidado, por lo general trato de escaparme a ese momento siempre, pero cuando no puedo te miro a los ojos y te ruego mil veces que tengas piedad. Por favor, no me cortes la uña de una sóla vez, sino paulatinamente.

Bueno, este es el ritual al que me sometes… ¿no te parece un poco exagerado teniendo en cuenta que soy limpio por naturaleza? Todo sea por mi buena salud y felicidad…

Tu primer gato?

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Antes de traer tu nuevo gato a casa, asegúrate de prepararle un cuarto o área restringida para que se acostumbre fácilmente a su nuevo hogar. Al no tener toda la casa para caminar, su cuarto debe tener todo lo que necesita: área de dormir, comida, su caja de arena y juguetes.

Como:

Al igual que preparas tu casa para la llegada de un bebé, el recibir a un gatito en tu hogar requiere cierta planificación. Para empezar no es recomendable abrir la puerta de su jaula y dejarlo correr por toda tu casa tan pronto llegue. Debes preparar un área en tu casa exclusiva para él, ya sea un cuarto, un baño que no utilices o un espacio en tu dormitorio. La idea es que conozca su territorio poco a poco y comiences su entrenamiento en un lugar donde se sienta seguro. Mantenerlo alejado también ayuda al resto de tus habitantes (léase niños, bebés, otras mascotas) a acostumbrarse a la idea de que hay un gato nuevo en el hogar sin tener que molestarlo.

El área de entrenamiento debe estar preparada con todo lo que el minino necesita y libre de todo lo que sea muy tentador. Los gatos aman el peligro y objetos como cables eléctricos, planchas, figuras de cristal, collares colgando de tu coqueta, herramientas en tu pared son juguetes irresistibles. El decir "La curiosidad mató al gato" existe por esta razón. Para el gato, todo se puede explorar. Ten esto bien presente.

Luego de dejar su área libre de peligro, el segundo paso es cubrir sus necesidades básicas. Platos para comida y agua, la caja de arena (colócala en la esquina opuesta a la comida, los gatos son muy mañosos y prefieren el baño y el comedor bien separados), una o dos cajas o tubos rascadores y muchos juguetes. Una vez acomodado en su nuevo espacio, tu gato está listo para ser entrenado.

Trucos:

Si estás pensando en tener más de un gatito, es una buena idea adoptarlos a la vez. Su instinto territorial no está desarrollado todavía y al entrenarlos juntos eliminas el tener que lidiar con peleas territoriales luego.

Lo que necesitas

  • Espacio reservado para tu gato
  • Platos de comida y agua
  • Caja de arena
  • Poste o caja rascadora
  • Juguetes
  • Tiempo para compartir con tu gato

Enfermedades comunes en el ojo del gato

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Si has notado alguno de los síntomas específicos que causan infecciones en el ojo de tu gato, de seguro lo llevaste al veterinario para diagnóstico y tratamiento. Es probable que el diagnóstico sea una de éstas enfermedades del ojo pues son las más comunes.

1. Clamidiosis:
Enfermedad bacterial y la causante mayor de conjuntivitis en los gatos. La bacteria se mezcla con las células de la membrana esclerótica (la membrana que cubre la parte interior del párpado hasta llegar al área blanca del ojo) inflamando y enrojeciendo el ojo hasta desarrollar secreciones.

Esto le puede pasar a cualquier gato de cualquier edad pero los gatitos de 5 a 9 meses y gatos que viven en ambientes de mucho estrés como refugios o en la calle, son más susceptibles.

El contagio ocurre a través de las secreciones. Pero existe el caso aislado del gato portador y aunque no presenta síntomas puede contagiar a otros. También si la gata embarazada está contagiada puede pasar la bacteria a los gatitos durante el parto.

No todo es negativo: La bacteria de la clamidiosis no resiste mucho tiempo sola en ningún ambiente. Si temes que algún gato del vecindario esté contagiado, observa con atención a tu gato para captar los síntomas a tiempo. También debes mantener sus áreas de dormir, comer y por supuesto la caja de arena bien limpias para evitar que la bacteria se aloje en alguno de éstos.

Existe una vacuna que reduce los síntomas pero no ayuda a prevenir el contagio, además de que tiene muchos efectos secundarios no muy positivos. ¿La mejor recomendación? Mantén a tu gato dentro de la casa sin contacto con gatos del exterior.

2. Conjuntivitis:
Inflamación de la membrana conjuntiva (esclerótica). La membrana se puede tornar muy roja e hinchada y puede ocurrir en uno o ambos ojos a la vez. La señal más clara de que el gato puede estar contagiado es notar que el gato comienza a "guiñar" el ojo o rascarlo constantemente para tratar de aliviar la molestia.

Sus causas suelen ser el virus herpes felino 1 y/o clamidiosis. No es dolorosa pero el picor es agobiante y debe ser tratado por un veterinario pues se puede complicar. Si la secreción es aguada y clara su causa son irritantes físicos como el viento, polvo o alergenos y puede convertirse en una enfermedad respiratoria. Si la secreción en cambio es purulenta, emanando pus y volviéndose sólida alrededor del ojo es indicativo de una infección bacterial.

3. Cataratas:
Es cualquier punto en el lente ocular que limita la entrada de luz a la retina. En el caso felino la mayoría de las cataratas son causadas por heridas o infecciones. Aunque no es muy común, pueden desarrollarse en gatos diabéticos.

La catarata no presenta problema a menos que esté impidiendo la visión. Cirugía para extraerlas sólo ocurre cuando el gato tiene cataratas en ambos ojos. Es ahí cuando el veterinario extrae la catarata y coloca un lente artificial para ayudar a mejorar la visión del minino.

4. Uveítis:
Inflamación que afecta la estructura interior del ojo. Es muy común en la comunidad gatuna porque puede ser contraída por varias infecciones incluyendo la leucemia felina (FeLV), peritonitis (FIP), el virus de inmunodeficiencia felina (FIV), toxoplasmosis, infecciones causadas por hongos y herpesvirus felino, entre otros. También puede ser causada por accidentes al ojo y tumores.

NOTA: La uveítis es dolorosa. De no ser tratada la puede causar ceguera.

Síntomas que acompañan la infección incluyen: enrojecimiento del ojo, exceso de lágrimas, tratar de cerrar el ojo sobretodo cuando hay luz brillante, cambio de forma y tamaño de la pupila, nubes en el ojo.

Existen maneras de diagnosticarlo y de tratarlo. Pero el tratamiento incluye muchos pasos que debes seguir en casa al pie de la letra para lograr la cura de la misma.

5. Glaucoma:
Causada por una presión anormal en el ojo. El ojo mantiene un delicado drenaje de líquido que circula por las venas. Cualquier cambio en este sistema crea desbalance y la presión del ojo aumenta causando daños al nervio óptico que a su vez lleva a pérdida de visión. Si el líquido continúa acumulándose, el ojo comienza a agrandarse y abultarse causando daño permanente a la retina. Este proceso puede ocurrir en cuestión de días o semanas.

Inflamaciones, infecciones, cataratas, heridas al ojo y cáncer son algunas de las causas mayores de glaucoma.

Con síntomas similares a la conjuntivitis y la uveítis el veterinario necesita exámenes más específicos para distinguir la enfermedad correcta. Todo esto de forma rápida para evitar que el gato pierda visión.

Para tratarlo el gato debe ser hospitalizado pues el veterinario utiliza medicinas para bajar la presión. Si la glaucoma es muy severa la recomendación es eliminar el ojo quirúrgicamente. Si en cambio el ojo se puede salvar, el gato estará bajo tratamiento por el resto de su vida.

6. Queratitis:
Inflamación de la córnea. Con síntomas similares a la conjuntivitis como el "guiño" del ojo, secreciones e inflamación del tercer párpado. Pero contrario a la conjuntivitis, queratitis es dolorosa para el gato. Existen muchos tipos de queratitis y todos tienen como resultado ceguera parcial o total del ojo afectado. Esta enfermedad tiene que ser tratada por un veterinario especialista.